Nenecito,
Eres un niño! Un hombrecito. Un caballero. El primero que lo
detectó fue tu papá. Apenas la doctora prendió el aparato del econosonograma,
en una centésima de segundo ya estaba Eduardo orgulloso diciendo: ya vaa ¿eso
no es…? Y ella, le respondió tajante, sí, sí lo es. Tu mamá aún despistada no
entendía nada de la imagen que salía en pantalla hasta que ambos lo
corroboraron: es varón! Y tu papá saltó de la emoción. Creo que pocas veces lo
he visto tan entusiasmado en los 12 años que lo conozco. Desde que sabe que serás
un nenecito, en masculino, está muy pero muy ilusionado imaginando cómo te
entrenará para que seas un experto en fútbol holandés, cómo te leerá cuentos
del Señor de los Anillos y compartirá contigo todos sus comics, así que prepárate.
Tienes mucha suerte porque vas a tener un papá maravilloso. Abnegado y dedicado
a ti.
Siempre creí que serías un niñito, por eso no me sorprendió
la noticia. Te confieso que las mujeres tenemos una debilidad por los lazos,
los vestidos y las cursilerías rosadas y moraditas; pero sé que nos divertiremos
mucho juntos también. Ya me he entusiasmado con la idea de tener un pequeño
Eduardito correteando por la casa. Eso sí, todavía no tienes nombre. Siguen
abiertos los debates. Ya disuadí a tu papá de ponerte uno que te haga pasar pena, así que
tranquilo. Vas a destacar por todas tus cualidades y no por lo que te llamen. Las
opciones se inclinan hacia Eduardo algo (el problema es el algo) y Alejandro. Esos
parecen ser los únicos puntos de consenso entre Eduardo, el grande, y yo. No te
extrañe que él te diga como apodo Ajax. Sí, lo sé. Suena fatal: a detergente.
Las sílabas no tienes armonía y no es un sobrenombre cariñoso. Pero bueno. Ya
eso queda entre tú y él nenecito. Mamá ya renunció a esa pequeña batalla. Con
el tiempo estoy segura de que tu papá conseguirá otra manera linda de llamarte,
una que se parezca más a ti.
Entretanto, sigo aquí esperando la certeza de saber que te
siento moverte en mi interior. Cada día la barriga crece más! Cada día tu
presencia es más irrefutable. A veces creo que percibo un ligero movimiento,
pero no estoy segura, así que patea más duro! Para que no tengamos ninguna duda
de que, desde ya, quieres hacerte sentir.