Vas a cumplir un año nené. Vamos a cumplir un año. Los tres.
Porque este año no sólo te pertenece a ti. Ha sido demasiado trascendente para
nosotros también. Claro, eso no se compara a vivir por primera vez. A estrenar
la vida, las sonrisas, el llanto, la emoción, la mirada como tú lo has hecho,
pero nosotros hemos también estrenado algo contigo Alejandro: un nuevo tipo de
felicidad. Una felicidad más feliz, más entregada, más importante. Una
felicidad que nos supera porque está amarradita a ti… así como tú estabas
amarradito a mí por ese cordón umbilical durante nueve meses.
Van 12 meses contigo afuera mi nené, y cuánto hemos
cambiado. Tú, ya grande, más independiente, más personita con un carácter de
armas tomar y una risa que, lo sé, se llevará al mundo y sus vilezas por
delante. Esa risa tuya todo lo podrá mi Ale. De ser tan frágil, tan mío, ahora
eres cada vez más de la vida, del mundo, de todos, de ti. Nosotros también nos
hemos transformado. Suena a cliché, pero hemos vuelto a nacer contigo
Alejandro. Ya nunca más la vida será igual. Todo tiene un mayor sentido contigo
dentro de nuestra historia.
Verte ya derriba, derrite, derrota cualquier angustia superflua.
Que el país, que el dólar, que no se consigue nada, pero te miro y ya no me
acuerdo de lo que estaba pensando. Sé que tendrás una vida maravillosa y que
todo estará bien y que serás feliz. No sé cómo, pero lo sé. Porque tenemos a un
ángel guardián que no permitiría que ocurriera lo contrario. Abuelo Jorge nos
ha cuidado este maravilloso año Alejandro en que todo se ha dado a pedir de
boca. Incluso encontré la forma de trabajar sin tener que renunciar a criarte
yo. Y por eso le digo gracias a papa Dios, a y mi papi, y tu papi y a ti.
Gracias por un año signado por la felicidad de tenerte. Que
siempre podamos decir lo mismo cada 5 de febrero. Amén…
Sólo dos palabritas más: ¡Feliz Cumpleaños!