Mi Ale,
De ahora en adelante compartirás este blog con tu hermanito menor, Lucas. Se lo prestarás a raticos para que mamá pueda narrar aquí algunas de sus peripecias también. Tú lo estrenaste y estrenaste también la ilusión de ser padres para nosotros. Eso implica que quizás hayas sufrido las novatadas, pero también que hayas gozado de un protagonismo total, de una exclusividad sabrosa y absoluta.
Cuando quedé embarazada de nuevo me aterraba la idea de no poder querer tanto a tu hermanito como te quería a ti. Me parecía imposible cómo un amor tan grande, podía dejar cabida en mi corazón para alguien más. Pero resulta mi Ale que el corazón se multiplica, se expande con cada hijo. Y Lucas lo ocupa ahora también, aunque no te ha quitado un centímetro de afecto a ti.
Lucas. Bienvenido. Has llegado para "iluminar" nuestras vidas, tal y como indica el significado griego de tu nombre. Tu papá predijo que debido a eso, ibas a ser rubio, y acertó. ¡Eres un catire! Tus cejitas y pestañas son casi blancas, como las de tu tío Gustavo. Y tu mamá se enorgullece de saber que ese es un rasgo que, sin lugar a dudas, viene de ella. Con Ale, todos hablaban del evidente parecido con su papá, y eso me hacía sentir un poquito opacada. Pero ahora con tu brillante cabellera rubia nadie podrá negar que alguito tienes de mí.
También tienes los ojos grandes, muy grandes, como Alejandro. ¡Ambos han sido unos bebés hermosos! Te juro que no entiendo cómo podemos tener unos bebecitos tan perfectos.
Las primeras semanas de tu llegada fue una locura esta casa. Tú pegado al pecho 24/7, Ale demandando atención de su mamá que ahora no podía agacharse a cargarlo por la cesárea, papá vuelto loco con tanta conmoción y labores. Pero hemos superado la prueba y felices. Y aquí vamos y ya son 2 meses desde que naciste.
Al igual que mi Ale, también eres flaquito. Flaquito y negado a engordar, aunque esta vez he logrado asumirlo con más tranquilidad.
Pensé que por obra de magia, esta segunda lactancia sería perfecta y que no tendría que recurrir al tetero, pero nuevamente me ha tocado complementar. Me he sacrificado mucho para que sea lo mínimo Lucas, y mira que es difícil porque eso implica que estés pegado a mi pecho TODO el día y TODA la noche, y he debido soportar dolor debido a una "perla de leche" que me salió.
Es duro esto de ser mujer, pero no creo que uds los tres hombres de mi vida logren siquiera entenderlo. ¿Vendrá una hermanita para acompañarme en esta soledad femenina? Quién sabe, ojalá. Sólo el tiempo lo dirá. En todo caso por ahora estoy inmensamente agradecida con Dios y con la vida por tener a estos 3 caballeros que me acompañan.
Ya vienes en camino, pero la dulce espera puede ser muy larga para una mamá impaciente como la tuya. Para hacerla más corta, compartiré contigo cada hito de estos emocionantes nueve meses
jueves, 19 de marzo de 2015
Meses intesos
Ale,
Ya eres un niño. Un toddler. Le quedas grande a la palabra "bebé" y yo no he podido seguirte el paso para documentar todo en este blog. Han sido meses intensos y de muchos cambios. Viajaste nuevamente a Estados Unidos donde disfrutaste un montón, empezaste tu kinder y, lo más importante de todo, tienes un hermanito llamado Lucas. Ahora somos cuatro Ale.
Es increíble cómo de pronto te has soltado a hablar, a interactuar, a expresarte... ¡a veces más rebelde que nunca! Hay que aplicar muuuucha psicología para convencerte a hacer ciertas cosas. Y bueno, con la llegada de Lucas te has puesto un poquito celoso (aunque creo que dentro de lo que cabe lo has asumido muy bien), así que las últimas semanas han sido de transición.
Te confieso que me aterraba que te sintieras desplazado y he hecho un gran esfuerzo porque no sea el caso. Creo que lo hemos manejado bien tu papá y yo, pero es complicado porque Lucas está pegado al pecho todo el día, así que al principio te costaba ver a otra personita en los brazos de mamá. Durante nuestra estadía en la clínica (2 días) te quedaste en nuestra casa con tío Alfredo, con el apoyo de Cucú y Fernando. Fueron los primeros dos días que pasamos separados tú y yo. Los primeros en dos años. ¡Terror me daba esa separación! pero te divertiste mucho con tu tío favorito y no fue traumático.
Las primeras semanas tras el nacimiento de Lucas fuiste varias veces a Puerto Azul con tu papá y gozaste mucho. Increíble cómo ya sabías perfectamente a dónde ibas cuando te dijeron playa, y, al llegar allí, cómo ibas al lugar de las cocadas pidiendo "coco", o solicitando tu comida favorita (pizza) de almuerzo.
Tienes tus gustos muy marcados mi Ale y sigues con ese ímpetu que nos cautiva a todos. Cucú está derretida por ti y te consciente mucho. Has pasado mucho tiempo en su casa porque nos ha ayudado un poco con la logística cuando las cosas se complican. También has compartido mucho más con tu familia Rodríguez, a quienes ya reconoces.
Para tus dos añitos te soplamos una torta en el kinder, y luego otra con la familia en el Arca. ¡Disfrutaste mucho abriendo tus regalos y jugando con tus primos! De regalo te dimos algo sencillo pero que te gustó (somos papás sensatos): plastilina y carritos.
A los pocos días de tu 2do cumpleaños caíste con tu primer gran virus. Hasta entonces sólo habían sido gripecitas (y una gripesota con la que tomaste antibióticos) y diarreitas, pero esta vez fueron vómitos y diarrea que te debilitaron tanto que, ante tu negativa de aceptar siquiera agua, tuvimos que llevarte por vez primera a la emergencia. ¡Qué susto mi Ale, qué angustia! Yo sólo quería estar contigo y cuidarte y quererte, y por eso cometí la imprudencia de llevarme a tu hermanito Lucas a ese hervidero de enfermedades, pero me mandaron a irme y te quedaste unas horas allí con papá. Gracias a Dios te recuperaste plenamente y rápido (no sin antes contagiarnos a todos menos a Lucas afortunadamente).
Este resumen se queda tan pero tan corto, pero poco a poco espero poder ir retomando y relatarte tus peripecias...
Ya eres un niño. Un toddler. Le quedas grande a la palabra "bebé" y yo no he podido seguirte el paso para documentar todo en este blog. Han sido meses intensos y de muchos cambios. Viajaste nuevamente a Estados Unidos donde disfrutaste un montón, empezaste tu kinder y, lo más importante de todo, tienes un hermanito llamado Lucas. Ahora somos cuatro Ale.
Es increíble cómo de pronto te has soltado a hablar, a interactuar, a expresarte... ¡a veces más rebelde que nunca! Hay que aplicar muuuucha psicología para convencerte a hacer ciertas cosas. Y bueno, con la llegada de Lucas te has puesto un poquito celoso (aunque creo que dentro de lo que cabe lo has asumido muy bien), así que las últimas semanas han sido de transición.
Te confieso que me aterraba que te sintieras desplazado y he hecho un gran esfuerzo porque no sea el caso. Creo que lo hemos manejado bien tu papá y yo, pero es complicado porque Lucas está pegado al pecho todo el día, así que al principio te costaba ver a otra personita en los brazos de mamá. Durante nuestra estadía en la clínica (2 días) te quedaste en nuestra casa con tío Alfredo, con el apoyo de Cucú y Fernando. Fueron los primeros dos días que pasamos separados tú y yo. Los primeros en dos años. ¡Terror me daba esa separación! pero te divertiste mucho con tu tío favorito y no fue traumático.
Las primeras semanas tras el nacimiento de Lucas fuiste varias veces a Puerto Azul con tu papá y gozaste mucho. Increíble cómo ya sabías perfectamente a dónde ibas cuando te dijeron playa, y, al llegar allí, cómo ibas al lugar de las cocadas pidiendo "coco", o solicitando tu comida favorita (pizza) de almuerzo.
Tienes tus gustos muy marcados mi Ale y sigues con ese ímpetu que nos cautiva a todos. Cucú está derretida por ti y te consciente mucho. Has pasado mucho tiempo en su casa porque nos ha ayudado un poco con la logística cuando las cosas se complican. También has compartido mucho más con tu familia Rodríguez, a quienes ya reconoces.
Para tus dos añitos te soplamos una torta en el kinder, y luego otra con la familia en el Arca. ¡Disfrutaste mucho abriendo tus regalos y jugando con tus primos! De regalo te dimos algo sencillo pero que te gustó (somos papás sensatos): plastilina y carritos.
A los pocos días de tu 2do cumpleaños caíste con tu primer gran virus. Hasta entonces sólo habían sido gripecitas (y una gripesota con la que tomaste antibióticos) y diarreitas, pero esta vez fueron vómitos y diarrea que te debilitaron tanto que, ante tu negativa de aceptar siquiera agua, tuvimos que llevarte por vez primera a la emergencia. ¡Qué susto mi Ale, qué angustia! Yo sólo quería estar contigo y cuidarte y quererte, y por eso cometí la imprudencia de llevarme a tu hermanito Lucas a ese hervidero de enfermedades, pero me mandaron a irme y te quedaste unas horas allí con papá. Gracias a Dios te recuperaste plenamente y rápido (no sin antes contagiarnos a todos menos a Lucas afortunadamente).
Este resumen se queda tan pero tan corto, pero poco a poco espero poder ir retomando y relatarte tus peripecias...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)





