Ya vienes en camino, pero la dulce espera puede ser muy larga para una mamá impaciente como la tuya. Para hacerla más corta, compartiré contigo cada hito de estos emocionantes nueve meses

domingo, 27 de enero de 2013

Ternura en el tendedero


Parece mentira, pero uno de los momentos más felices y de mayor ilusión durante este embarazo fue lavar tu ropita. Primero vino la rigurosa investigación: cuándo hacerlo? (no quería que volviera a ensuciarse, pero a la vez tampoco dejarlo para último minuto); qué debía usar? (jabón especial para bebés y nada de suavizante), cómo debía dividir las cargas de ropa (por edad? por color? por tipo de tejido?), cómo secarla? (secadora o tendedero?). De pronto, algo tan sencillo como lavar la ropa (lo que he hecho cientos de veces sin ningún resquemor) se convirtió en un operativo titánico, premeditado y que emprendía con cierto nerviosismo.
No quería dañar tus monitos, contaminarlos con mi ignorancia. Así que, como buena periodista, investigué e investigué. Consulté a mamás expertas, a mamás recientes, páginas especializadas en Internet... Y, luego de todo ese arqueo, ideé mi propia fórmula: lavaría la ropa en esas vacaciones decembrinas porque era mucha y no quería estar corriendo a última hora. La ordenaría por colores y tipo -sin importar la edad- para optimizar el lavado y economizar. Le pondría sólo un poquito de detergente especial para bebés. Cero suavizante. La secaría en el tendedero. Cero secadora. La guardaría en bolsas herméticas especiales para ropa divididas por edad (recién nacido, hasta tres meses, de tres a seis meses, de seis a 9 meses, y de 9 meses al año). Y así lo hice. Y en cada uno de esos interminables ciclos de lavado no pude evitar sonreír todo el tiempo como si fuera una actividad idílica y trascendente.
Ver tu ropita cuchi, tan pequeñita, sobre el tendedero fue una señal inequívoca de que pronto estarías en nuestras vidas. Y tu papá y yo la admiramos con ternura, en un acto de contemplación similar al que uno realiza en los museos frente algún lienzo. Y es que, tú eres y serás nuestra mayor obra de arte...

No hay comentarios:

Publicar un comentario