Tanto tiempo ha pasado y yo sin tiempo de poder contarte lo
mucho que has crecido en estos últimos meses. Hemos tenido tres meses de mucha
acción. Primero, en julio, vinieron tías y primos nuevos a conocerte y estar en tu bautizo: María
Helena, Carmen, Elisa, Marc, Mathías…
Después, se casó tu madrina Maggie y,
debo confesarte que, con lo galán que estabas vestido, le robaste el show a la
novia. Ese trajecito de smoking que te compré cuando estabas en mi barriguita
fue todo un éxito. Como si no bastara con eso paseaste mucho, bastante…. Hmmm,
quizás incluso demasiado: Topotepuy, Colonia Tovar y, sí, finalmente: la
playaaaa. Aunque el pediatra no me dejó meterte en el mar, disfrutaste mucho de
tu piscinita (un pato inflable).
Luego llegó el momento de cruzar las fronteras. Nos fuimos
los tres a Estados Unidos. Primero Miami, luego Houston y Finalmente San
Antonio donde pasamos un mes tú y yo. Al ritmo de cada escala notamos cambios
impresionantes en tu desarrollo. Al llegar a Houston aprendiste a arrastrarte
sobre tu espalda, a la semana siguiente lo hacías boca abajo y, al cabo de dos
semanas más, ya estabas prácticamente aprendiendo a gatear, técnica que has
dominado a la perfección en estos últimos días en casa.
Mi gran temor era viajar contigo sola de regreso. Tú, el
coche, la pañalera, dos maletas y yo en una cruzada que comenzaba a las 4 am y
tenía una escala de por medio. Fue difícil, agotador extenuante porque unas
fallas en uno de los aviones prolongó la travesía dos horas, pero lo logramos!
Nos tocó una amable abuelita al lado en el vuelo Caracas Miami que me ayudó
contigo para que pudiera comer, llenar las planillas de inmigración y agarrar
las cosas de la pañalera. Viajar con un bebé es complicado, pero viajar uno solo
con un bebé que está aprendiendo a gatear, es aún más difícil. Imposible
lograrlo sin la buena voluntad de los demás. Gracias a Dios, aún existe gente
buena dispuesta a ayudar. A las 7:00 pm, ya estábamos de regreso a casa,
agotados y felices con Papá, a quien reconociste de nuevo rapidito.
En Caracas intento ahora darte esa rutina que tanto
necesitas y estás de lo más contento en tu hábitat familiar. Apenas regresamos
fui corriendo a renunciar a mi trabajo, una decisión difícil que me aterraba,
pero ni por todo el dinero o satisfacción profesional del mundo quería
renunciar a ti: a criarte y cuidarte yo, lo que era incompatible con mi cargo
de Jefe de Suplementos en El Nacional. Igual, mami tiene mucha suerte porque ya
encontramos un “tigre” de medio tiempo que me permitirá seguir produciendo.
Este resumen es un mateo. Pero quería que quedara registrado
lo básico. Ahora poco a poco, de post en post volveremos a los detalles mi bebé
trotamundos…