Ya vienes en camino, pero la dulce espera puede ser muy larga para una mamá impaciente como la tuya. Para hacerla más corta, compartiré contigo cada hito de estos emocionantes nueve meses

martes, 22 de octubre de 2013

Trotamundos

Alejandro.
Tanto tiempo ha pasado y yo sin tiempo de poder contarte lo mucho que has crecido en estos últimos meses. Hemos tenido tres meses de mucha acción. Primero, en julio, vinieron tías y primos nuevos a conocerte y estar en tu bautizo: María Helena, Carmen, Elisa, Marc, Mathías… 



Después, se casó tu madrina Maggie y, debo confesarte que, con lo galán que estabas vestido, le robaste el show a la novia. Ese trajecito de smoking que te compré cuando estabas en mi barriguita fue todo un éxito. Como si no bastara con eso paseaste mucho, bastante…. Hmmm, quizás incluso demasiado: Topotepuy, Colonia Tovar y, sí, finalmente: la playaaaa. Aunque el pediatra no me dejó meterte en el mar, disfrutaste mucho de tu piscinita (un pato inflable).
Luego llegó el momento de cruzar las fronteras. Nos fuimos los tres a Estados Unidos. Primero Miami, luego Houston y Finalmente San Antonio donde pasamos un mes tú y yo. Al ritmo de cada escala notamos cambios impresionantes en tu desarrollo. Al llegar a Houston aprendiste a arrastrarte sobre tu espalda, a la semana siguiente lo hacías boca abajo y, al cabo de dos semanas más, ya estabas prácticamente aprendiendo a gatear, técnica que has dominado a la perfección en estos últimos días en casa. 

Te has adaptado a todo bebé. Fuiste a centros comerciales, a museos, parques e incluso a un Baby Gym. Y tanto cambio de rutina, trajo secuelas en tus patrones del sueño: comenzaste a despertarte de nuevo y con frecuencia en las noches, un hábito que –aunque desde que estamos en Caracas ha mejorado- no he logrado erradicar del todo.
Mi gran temor era viajar contigo sola de regreso. Tú, el coche, la pañalera, dos maletas y yo en una cruzada que comenzaba a las 4 am y tenía una escala de por medio. Fue difícil, agotador extenuante porque unas fallas en uno de los aviones prolongó la travesía dos horas, pero lo logramos! Nos tocó una amable abuelita al lado en el vuelo Caracas Miami que me ayudó contigo para que pudiera comer, llenar las planillas de inmigración y agarrar las cosas de la pañalera. Viajar con un bebé es complicado, pero viajar uno solo con un bebé que está aprendiendo a gatear, es aún más difícil. Imposible lograrlo sin la buena voluntad de los demás. Gracias a Dios, aún existe gente buena dispuesta a ayudar. A las 7:00 pm, ya estábamos de regreso a casa, agotados y felices con Papá, a quien reconociste de nuevo rapidito.
En Caracas intento ahora darte esa rutina que tanto necesitas y estás de lo más contento en tu hábitat familiar. Apenas regresamos fui corriendo a renunciar a mi trabajo, una decisión difícil que me aterraba, pero ni por todo el dinero o satisfacción profesional del mundo quería renunciar a ti: a criarte y cuidarte yo, lo que era incompatible con mi cargo de Jefe de Suplementos en El Nacional. Igual, mami tiene mucha suerte porque ya encontramos un “tigre” de medio tiempo que me permitirá seguir produciendo.

Este resumen es un mateo. Pero quería que quedara registrado lo básico. Ahora poco a poco, de post en post volveremos a los detalles mi bebé trotamundos…

No hay comentarios:

Publicar un comentario