Ya vienes en camino, pero la dulce espera puede ser muy larga para una mamá impaciente como la tuya. Para hacerla más corta, compartiré contigo cada hito de estos emocionantes nueve meses
miércoles, 27 de junio de 2012
Un huésped esperado
Llegaste. ¡Al fin! Bienvenido nené. Te esperábamos, sobre todo yo, tu mama siempre tan impaciente, tan angustiada, siempre queriéndote desde que eras apenas un constructo etéreo, una nocion, un ideal. Pero ya te vimos, te escuchamos: ya existes, ya eres, tan nuestro, tan pequenito, tan real. Todavía no entiendo cómo es que siendo tan minúsculo, apenas un granito de arroz de 3 mm, puedes concentrar semejantes promesas. Todas inmensas y trascendentes.
Todavía no sabemos tu edad. Aún no tienes fecha de arribo al mundo exterior. Pero ya con haber escuchado tu corazoncito -tutun tutun tutun- podemos esperar contentos hasta la próxima consulta dentro de tres semanas. Para entonces, habrás crecido un montón y podremos saber a ciencia cierta cuántas semanitas tienes. Tu mamá, que cree saberlo todo, asegura que vamos por la quinta o sexta. El instinto a veces puede más que las matemáticas.
Supimos de tu existencia en la madrugada del 15 de junio, hace exactamente 14 días. Y desde entonces no hago sino sonreír cuando pienso en ti. Toda esa semana tres inquietantes lucecitas vaticinaban la posibilidad de un embarazo. Pero tu mamá, escéptica, cautelosa, temerosa, trataba de no hacerles mayor caso. No quería llevarme una decepción. Pero aquel viernes, al ir al cine a ver una película noruega llamada Aguas Turbulentas, y tener que ir dos veces en las dos horas del filme para ir al baño, aumentaron las sospechas. También el miedo a que todo fuera producto de mi psique anticipada.
Esa mañana papá había comprado dos pruebas y fueron las 24 horas más largas... Llegamos a casa. Nos acostamos a dormir y a las 4 de la madrugada, impaciente no aguanté ni las ganas de hacer pis, ni la curiosidad. Fui al baño y con las manos temblorosas abrí el prometedor paquetito. No me dio tiempo de pensar nada porque las dos rayitas aparecieron muy rápido. Era positiva! Sí. PO SI TI VA. No lo podía creer. Corrí de nuevo a la cama a buscar la otra prueba en la mesa de noche. Pero en ese momento ya no podía tomar la muestra. Recordé lo que dicen las instrucciones: 98,9% de efectividad. No hay falsos positivos. Era cierto: ya venías en camino. Corrí a despertar a papá. Le di la primicia y nos desvelamos del shock y de la felicidad. Habías llegado nenecito...
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