Ya vienes en camino, pero la dulce espera puede ser muy larga para una mamá impaciente como la tuya. Para hacerla más corta, compartiré contigo cada hito de estos emocionantes nueve meses
sábado, 7 de julio de 2012
Un secreto que no queremos guardar
Todavía no mucha gente sabe de tu existencia nenecito. Optamos por manejarnos con precaución y esperar un poquito a que crezcas para divulgar la noticia. Pero es muy difícil! Lo que queremos es gritarlo al mundo entero. Compartir esta alegría inmensa con todos.
La primera persona en conocer de ti —aparte de tu papá y yo— fue tu abuela Helenita a la que probablemente llamarás cariñosamente Cucú, como el resto de los nietos. Conté las horas esa madrugada para despertar y poder darle la buena noticia. Está muy ilusionada con tu llegada. De indiscreta, tu mamá impaciente también salió a contárselo a dos de sus mejores amigas, pero bajo estricta confidencialidad. Eso es lo bueno de tener grandes amigos: pueden guardar grandes secretos.
Tu papá esperó una semana para decirle a tu tía Carmen y a Mimina, quien pegó un grito de emoción que hizo que todo el clan familiar de Ginebra se enterase. También se lo contó a tío Pancho, que muy cariñosamente hizo el interrogatorio de rigor: qué sexo queremos que tengas, cuánto tiempo tienes…
Otra confidente fue tu tía política Andrea quien ha estado pendientísima de tu evolución. Hace poco tuvo a Jorge Ignacio y mamá quería disipar algunas dudas mientras esperaba ansiosa la primera consulta con la doctora. “Tienes que contarlo, no puedo contener este secreto mucho tiempo”, me ha repetido varias veces, pero la verdad es que ha mostrado ser todo lo discreta y solidaria que uno espera.
Es difícil guardar este secreto de gente que uno quiere tanto como tu tía Maggie, tu tía Maria y tus tíos Capiello. Ya María Helena se enteró porque mi mamá, de impaciente como yo y práctica, le divulgó el secreto para que te trajera regalitos. ¡Y no te imaginas el primer ajuar que compró! Unos 12 monitos de colores neutros y algunas camisas donde pueda crecer mi barriga aún incipiente. Qué raro se nos hizo a mí y a papá estar frente a esa ropita diminuta. Todavía parece mentira verla allí y pensar que tú estarás para llenarla. Una experiencia surrealista pequeño bebé.
Estoy segura de que este secreto se va a regar pronto. Muy muy pronto, pero mientras tanto shhhh… pórtate bien y no nos hagas pasar pena. A veces creo que el malestar puede comenzar a delatarme.
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