¡Ale! Al año y tres meses volviste a la playa, luego de haber ido cuando tenías 6 mesesitos. El mar no te gustó, ni siquiera caminar en la orillita. Cuando te metimos al agua, determinados a que el agua de mar ayudara a que botaras una gripecita, lo que hiciste fue poner cara de susto y abrazarte mucho a quien te cargaba. No te culpo: el océano es intimidante. Ya le agarrarás el gusto.
Lo que sí te encantó fue la arena, y no me extraña. A ti que te encanta la tierra, o una piedrita en el suelo, encontraste el paraíso en ese piso suave. El problema era quitarte la arena de encima... ¡Una logística engorrosa ir a la playa contigo nené!
Esperemos volver pronto.


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