Luego de un largo, larguísimo, desvelo causado por una inmensa expectativa, nos “despertamos” a las 5.45 para estar en la Policlínica Metropolitana a las 6.20. Metí las maletas y prendí el carro de tu mami, y "Everybody's changing", de Keane arrancó. “Ahh buena música para un viaje tan trascendente” me dije! El trayecto relativamente corto estuvo salpicado de conversaciones intrascendentes que no expresaban lo que realmente estábamos sintiendo: la abrumadora certeza de que regresaríamos a casa con un nuevo integrante en la familia; que ya no seríamos más nunca los 2, que ahora seríamos 3!
Dejé a tu mamá en la clínica con las maletas y estacioné el carro en la calle donde vivía tu abuelito Jorge para ahorrar los 3 días de estacionamiento, y me fui caminando. Llegué, subimos, y al rato pasan a tu mamá a un pequeño cuarto donde le pusieron una sonda y una máquina que nos permitía percibir el sonido de tu corazón y las contracciones.
Llegaron tus abuelitas Cucú y Apetita, muy emocionadas. Como a las 8.30 llega la obstetra, la Dra. Trina y hace el prime tacto: tu no estabass ubicado correctamente porque no terminabas de bajar, y tu mamá tenía 1 cm de. Sugirió a tu mami que tomara una pastilla y esperar a ver.
Como a las 10 u 11 am llega la Dra y hace el 2do tacto: tú sigues empeñado en no ubicarte y tu mamá ya tiene como 3 cm de dilatación. Ordena la aplicación del Pitosin para estimular las contracciones.
Al mediodía vino tu madrina Tía Magy en horas de almuerzo para ver cómo iba la cosa. Cucú aprovecha para almorzar mientras tu pobre mami continúa padeciendo las contracciones y esperando que te ubicaras. Apetita y yo bajamos a comprar unos swandich, jugos y tostones para almorzar en el cuarto mientras hacíamos compañía a tu mamá. Magy tuvo que irse al trabajo!.
Serán como las 3 de la tarde cuando subimos al piso 4 y nos topamos con la Dra. Nos dice lo que nos había dicho varias veces en la consulta a tu mami y a mí, algo así como “yo procuro que la agente tenga su parto natural, sobre todo si son madres primerizas, pero esos partos de 20 horas esperando que el chamo se ubique son una tortura, y suelen terminar en cesárea porque no se termina ubicando”. Trina nos dijo que quería hablar en privado con tu mamá porque mientras le hacía el tacto, serían las 3 de la tarde. Entra al cuarto, donde estaba tu mami y Cucú y escucho los murmullos a través de la puerta. Espero un tiempo y como no me invitaban a pasar, abro la puerta. El tacto había terminado: nada. Estabas empeñado en joder!
Se plantea la cesárea. “Cuándo?” preguntamos “ya” responde Trina, “me pueden colear de una vez en el quirófano”…. Bicho, la cosa era inminente y no estábamos listos, a pesar de que teníamos como 7 horas esperando. “Y cómo es la logística?”, “Bueno, nos llevamos a maría Isabel al quirófano y ustedes esperan acá, viendo la puerta del quirófano porque al bebé lo sacan por ahí como en 45 minutos. Luego … bla… bla… bla”… saltamos tu mami y yo “y yo no puedo entrar??”. Nos explica Trina que por nuevas políticas no se puede entrar pero que no me preocupe, que le dé la cámara que ella toma las fotos, etc etc.
Tu mami de pronto se sintió sola y se puso a llorar. Era el momento más importante de nuestras vidas y no íbamos a poder estar juntos. Traté de tranquilizarla y decirle que todo estaría bien, pero en el fondo me partía el alma dejarla sola.
Ahí mismo se llevan a tu mamá y viene Trina a explicarnos todo el proceso post operatorio. Ella hablaba, daba indicaciones, escribía en el récipe, pero yo estaba absorto en mis pensamientos y asentía sin entender nada: en 45 minutos iba a tener un hijo…!
Trina se va y la operación empieza. Me comí mi sándwich y juguito en 3 segundos sin respirar. La ansiedad me carcomía. Confirmé dos veces la logística con una enfermera, atendí una llamada telefónica de tu tía María que me dijo que su cesárea duró apenas media hora y por eso me propuse a esperar en la puerta del quirófano, porque en cualquier momento podías salir.
Tras una larga espera oigo a lo lejos a la Dra. Trina gritando eufórica algo así como “EEEeeesssssssoooo” y unos aplausos y acto seguido tu primer llanto. Mierda! Me puse frío y corrí a la habitación a buscar a tus abuelas. “Creo que ya nació” dijo, no sé por qué dije el creo, estaba seguro porque ya había preguntado que el único quirófano ocupado en esa zona era donde te estaban atendiendo. Cucú se levantó de un sobresalto y me acompañó a la puerta del quirófano, mientras Apetita llegaba luego de enviar como 20 mensajes de texto a toda la familia, y pegada a su celular.
Entonces apareció un enfermero contigo adentro, desnudito, llorando. Que arrecho!! Eras mucho más bello de lo que yo me había imaginado. Yo siempre tuve la extraña certeza que ibas a parecerte mucho a mí, pero eras como una versión muy mejorada! Ojos gigantes, pero rasgos muy finos. Lo más increíble fueron tus enormes dedos de los pies!... Luego de una avalancha de fotos de Apetita el enfermero siguió su camino y yo tras él viéndote!
A partir de ahí todo fue muy rápido. Bajé a verificar la habitación, subí las maletas, bajé a esperar a que saliera tu mami del quirófano, hablé con la Dra. Trina que me dijo que todo salió muy bien y me dio la cámara, y me confesó que eras tan bello que el anastecista te tomó una foto con su teléfono “y eso que él ve muchos bebés todos los días”.
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