Ya vienes en camino, pero la dulce espera puede ser muy larga para una mamá impaciente como la tuya. Para hacerla más corta, compartiré contigo cada hito de estos emocionantes nueve meses

jueves, 13 de junio de 2013

Tic, tac

El tiempo vuela, se nos escapa, se impone. El presente huye hacia el pasado y, contigo, esa sensación se acelera. Parece que fue ayer que sentía tus patadas en mi vientre, que naciste, que batallaba porque engordaras, que eras chipilín, pero resulta que ya han pasado cuatro meses. Cuatro meses que quisiera aprisionar en el ahora para poder revivir cada instante de esta aventura que ha sido la maternidad. Aprender a tenerte, a cuidarte, a amarte. Pero, tic tac, tic tac, no puedo. Corres hacia el niño, el adolescente, el hombre que serás. Y no puedo ni debo detenerte. En esta carrera sólo me queda acompañarte, hasta lo más lejos que papá Dios me permita.

Creces todos los días, indefectiblemente cada amanecer más avispado, más ágil, más grande, más persona. Parte de mí quiere retenerte, pero a la vez otra parte está ansiosa por descubrir la próxima fase: que gatees, que camines, que me digas mamá. Tic tac, tic tac Alejandro. Detente, apúrate, espérame…

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